Si has llegado a este blog, tal vez es porque te interesan los temas de marketing, clientes, CRM, marketing digital y empresa familiar. Todo centrado desde una perspectiva B2B.
Sí has leído bien: desde una óptica diferente, también existe el marketing industrial. Porque aunque se contacte con empresas, estas están compuestas por personas, a las cuales también les gusta que conectemos con ellas, que las escuchemos, ya que tienen voz.
Un proverbio árabe que nunca olvidaré
Siempre he pensado que se debe tratar a los demás como te gustaría que te tratasen a ti. Hace poco, un profesor me comentó un proverbio árabe que nunca olvidaré:
"El que no sepa sonreír, que no abra una tienda."
Me encantó. Me recordó mucho a mi padre. Desde bien pequeña, cuando alternaba mis estudios en el colegio, recuerdo cuando le acompañaba a su despacho. Inició una empresa de inyección de plástico donde servía productos para los sectores de heladería, pastelería, confitería e industrial. Con poco más de ocho años veía cómo se dejaba la piel para servir a su cartera de clientes. Cómo focalizaba su tesón y energía para conectar con ellos. Hasta incluso en ocasiones, durante el fin de semana, ayudaba a las personas del almacén para cargar el material y que llegara a buen puerto.
El cliente como persona, no como empresa
Con todo ello quiero remarcar que cualquier cliente que puedas tener debe tratarse con el mayor esmero y respeto. Si lo consigues, estoy segura de que te lo agradecerá. Podrás entablar una buena relación profesional que significa ganarse su fidelidad hacia tu empresa. Y también, ¿por qué no?, que sea un buen boca a oreja y siempre hable bien de ti.